¿Cómo sé si necesitamos terapia de pareja?
“¿Estamos tan mal como para ir a terapia?” Es una pregunta común, pero la terapia no es un último recurso: es una oportunidad para cuidar la relación y reconectar.
“¿Estamos tan mal como para ir a terapia?” “¿Necesitamos terapia de pareja, o lo podemos resolver solos?” Estas son dudas comunes cuando hay un conflicto de pareja que nos está costando gestionar. Se podría pensar que cuando una pareja acude a un profesional, la pareja ha fracasado. Al contrario: suele ser una señal de cuidado y compromiso.
Hay varios mitos que nos pueden alejar del hecho de plantearnos empezar un proceso de terapia de parejas: que solo sirve cuando ya no hay nada que hacer, que solo es para matrimonios o para relaciones largas… Muchas parejas llegan para reparar, reconectar, y decidir el rumbo de su relación. Pero también hay parejas que buscan poder fortalecer su vínculo y conocerse a un nivel más profundo, en cualquier etapa de la relación, antes de que los problemas se intensifiquen.
La terapia de pareja puede brindar beneficios como aprender nuevas formas de comunicarse y escuchar al otro, recuperar la cercanía y el cariño en la relación, construir una confianza y unos acuerdos más sólidos y tomar decisiones conscientes sobre el futuro, entre otras.
¿Cuándo acudir a un profesional?
- Cuando aparece un conflicto que no se puede solucionar dentro de la pareja, como dificultades en la comunicación, por ejemplo. Discusiones que se repiten, silencios incómodos…
- Cuando se siente que se ha perdido la conexión emocional o la intimidad.
- Cuando hay desacuerdos constantes respecto a temas importantes, como serían la convivencia, el dinero, la crianza, proyectos de vida…
- Existen celos, desconfianza o resentimientos que no se consiguen superar.